Jabón de Miel
elaborado con aceite de oliva, coco, karité, hipérico,
cera de abeja y leche de cabra entre otros ingredientes.
Un jabón muy nutritivo indicado para pieles secas y delicadas.
Edición Especial 2012
Propiedades de la Miel para la piel
La miel posee un gran poder antibiótico y
emoliente, por lo que ha sido utilizada desde siempre en el tratamiento de
heridas, quemaduras, úlceras, etc., debido a su contenido en una
sustancia de efecto antimicrobiano denominada inhibina (Dolci, Du
& Dziao,l937). En los papiros de Eberts y Smith, que datan de
antes del año 1500 a. C. ya se aconsejaba tratar con miel las heridas.
Hipócrates, en su obra "Consideraciones
sobre el tratamiento de las heridas", recomienda curarlas con miel.
Avicena, en su libro "Cánones de la
medicina", escribe sobre la eficacia de la miel en el tratamiento de
las úlceras profundas infectadas.
Plinio el Viejo (28-70, d. C) considera que
la mezcla de miel con aceite de hígado de bacalao es el mejor remedio para
tratar las heridas.
Heinerman (1988) recomienda la aplicación de
miel en el tratamiento de úlceras, lesiones herpéticas, grietas y llagas.
Para las úlceras varicosas crónicas, quemaduras y lupus eritematoso,
aconseja una mezcla de miel y vaselina (80: 20).
También indica que de 50 casos de
ulceraciones de la piel tratadas con miel, del 38-76% se curaron
completamente, del 10-20% sufrieron curaciones parciales y sólo del 2-4%
no tuvieron ninguna mejoría, cosa que demuestra la gran actividad cicatrizante de
la miel en estas afecciones y confirma la utilización de la miel incluso en
cirugía hospitalaria.
AFECCIONES CUTÁNEAS Y COSMETICA
Los antiguos tratados de medicina rusa, como comenta Ioirish (1985), reflejan
numerosos consejos sobre la forma de tratar las enfermedades de la piel con
miel. Indica que 27 pacientes que sufrían de forúnculos y carbúnculos,
fueron tratados exitosamente con miel. Asimismo, resalta casos de
curaciones de tuberculosis cutánea con la aplicación de vendas impregnadas con
miel.
La miel tiene una acción benéfica sobre la piel a causa de las propiedades
nutritivas, emolientes y bactericidas que posee y que la convierten en un
excelente cicatrizante, como hemos indicado. La miel también nutre los
tejidos epiteliales y las ramificaciones nerviosas subcutáneas.
Así, la miel tiene buenas aplicaciones en cosmética a causa de sus propiedades
calmantes, demulcentes, antiinflamatorias, epitelizantes, emolientes,
hidratantes, refrescantes y tonificantes. Se puede utilizar en forma de
lociones, geles, emulsiones, soluciones, cremas, jabones, ungüentos, stiks
y pastas, entre otras formas, como indica Propersino (1988).
Se considera a la miel como un buen remedio para las arrugas, según Heinerman
(1988), ya que proporciona suavidad y frescor a la piel. Recomienda su
aplicación en forma de mascarillas y es un buen remedio para las pieles
secas. Antiguamente, ya Hipócrates y Avicena señalaban las propiedades de la
miel para otorgar a la piel del rostro matices de frescor y juventud. Como
se ha indicado, la miel no sólo suaviza la piel, sino que además la nutre.
Gracias a su propiedad higroscópica, absorbe las secreciones cutáneas y actúa
como desinfectante. Del mismo modo, la miel proporciona elasticidad y
tersor a la piel, borrando arrugas y asperezas. Los baños de miel también
ejercen una acción médico profiláctica sobre la piel y sobre todo el
organismo en dosis de 200-250 g de miel por baño. Se pueden aplicar en baños
fríos, tibios y calientes.